Cómo saber si un PIAS es bueno o te está haciendo perder dinero

diferenciar un buen pias de uno malo

Si tienes dinero parado en el banco y alguien te ha hablado de un PIAS, es normal que te suene bien. Suena a ahorro, ventajas fiscales, largo plazo… Pero aquí viene otra realidad: uchos PIAS no son una buena opción.

Y no porque el producto sea “malo”, sino porque cómo te lo venden cambia totalmente el resultado. En toda la industria financiera hay productos buenos, regulares y otros que son directamente malos. Ocurre con los fondos de inversión, los planes de pensiones, los roboadvisors y sí, también con los PIAS.

¿Qué es un PIAS?

Un PIAS es un producto donde vas aportando dinero poco a poco que se invierte y si lo mantienes años, puedes pagar menos impuestos. Hasta aquí, bien. El problema es que eso no te dice si es bueno o no para ti.

¿Cuándo tiene sentido un PIAS y cuándo no?

Un PIAS puede tener sentido si:

Pero NO es buena idea si:

  • Quieres flexibilidad.
  • No tienes claro cómo funciona.
  • O simplemente te lo han recomendado “porque sí”.

¿Cómo saber si un PIAS es bueno? 8 claves

Si para saber si un fondo te conviene puedes revisar ciertos ratios, con un PIAS la cosa no es tan distinta. Hay ocho indicadores para diferenciar un buen PIAS de uno malo o directamente tóxico.

1. Comisiones reales (no las que te dicen)

Este es el mayor problema. Muchos PIAS tienen comisiones de gestión, comisiones ocultas y costes por estructura. Eso puede comerse gran parte de la rentabilidad.

Por ejemplo, empiezas con 10.000€ y aportas 300€ al mes. Si tienes un 2%–3% en costes, puedes perder miles de euros a largo plazo.

2. Rentabilidad esperada

Aquí hay que ser muy claros: si no sabes en qué se invierte tu dinero, no sabes lo que puedes ganar. Muchos PIAS tienen rentabilidades bajas o muy poco transparentes, lo cual, a 10–20 años importa mucho.

Los PIAS con más recorrido son más fiables y dan menos lugar a engaño. A fin de cuentas, una cosa es tener buenos resultados dos o tres años y otra diferente acumular una rentabilidad histórica del 8% a lo largo de 20 años. Y aunque rentabilidades pasadas no garantizan rendimientos futuros, yo personalmente me fio más de un gestor que lleva años consiguiendo buenos resultados frente a otro que apenas acumula experiencia.

3. Liquidez (cuándo puedes sacar el dinero)

Esto casi nunca te lo explican bien. No siempre puedes recuperar tu dinero cuando quieras y si lo haces, puedes perder ventajas fiscales o incluso dinero.

4. Flexibilidad

Los buenos PIAS son flexibles, se adaptan a ti y no tú a ellos. En pocas palabras, podrás adaptar el nivel de ahorro a lo que necesites en cada momento.

Y lo mismo con tu perfil de inversor. Un PIAS flexible te permitirá adaptar la inversión a esas situaciones con carteras más agresivas para invertir a largo plazo y más conservadoras cuando se acerque el momento de recuperar el dinero.

5. Fiscalidad real y trampas habituales

Sí, tienen ventajas fiscales, pero solo si cumples ciertas condiciones. Si no, tributas igual o peor de lo que esperabas. De hecho, en cuanto a fiscalidad hay quien se plantea si es mejor un PIAS o un plan de pensiones.

6. Quién lo vende (esto es clave)

Esto cambia todo. No es lo mismo alguien que te vende un producto concreto que alguien que te ayuda a planificar qué hacer con tu dinero. Aquí está la diferencia real.

7. Los fondos de inversión que los componen

Todos los PIAS que merecen la pena invierten en fondos de inversión. De hecho, a efectos prácticos es como invertir en una cartera de fondos, pero con un envoltorio diferente.

Para saber si un PIAS con poco recorrido es de calidad o puede ofrecer un buen rendimiento, fíjate en los fondos en los que invierte. Lo más habitual es que estos fondos sí tengan un recorrido histórico mayor y te sirvan de orientación.

8. Cuánto tardas en recuperar tu dinero

Un truco muy habitual en los PIAS es cargar los gastos y comisiones al comienzo del contrato. Así la entidad se asegura su parte del pastel nada más empezar por si después cambias de opinión. Esta es una de las grandes diferencias entre un mal PIAS y uno bueno. Con los PIAS que sí merecen la pena ganas desde el principio, como debería ser.

Para entenderlo, mira a estos ejemplos reales de PIAS.

  • PIAS 1: los gastos se comen el 76% de tus aportaciones los 4 primeros años, es decir, cada año un 19%. Tardas 5 años en ganar dinero, pierdes interés compuesto. Empiezas a ganar dinero en torno al año 5.
  • PIAS 2: tiene un gasto del 85% del primer año. No empiezas a ganar dinero hasta casi el año 7.
  • PIAS 3: un gasto del 70%: solo el primer año. Luego un gasto de gestión del 1% anual. El paybaback no llega hasta el año 5.
  • PIAS 4: Entre el 1-2% de gestión anual. Ganas dinero desde el minuto 1. El payback es inmediato.

Y una captura de cómo evolucionan tus aportaciones y el capital acumulado en un PIAS tóxico:

De todos los ejemplos, el último es el que resulta más interesante, el que de verdad es un buen PIAS. ¿Quieres saber cuál es?

Señales claras de que ese PIAS no te conviene

A su vez, hay varias señales claras de que un PIAS no te conviene. En concreto, si pasa esto, cuidado:

  • No entiendes bien cómo funciona.
  • No sabes cuánto puedes ganar.
  • Solo te hablan de ventajas fiscales.
  • No te explican costes claros.
  • Te meten prisa.

Todo esto son malas señales, así que en ese caso, quizás tengas que estudiar otras alternativas a los PIAS (como un SIALP u otros productos financieros) para empezar a invertir. Sobre todo, si quieres comenzar poco a poco, diversificar y tener más control sobre tu dinero.

Si tienes ahorros y puedes ahorrar una pequeña cantidad al mes (200€, 300€ o 400€ al mes, estás en un buen punto). En cambio, elegir mal el producto te puede hacerte perder tiempo y dinero. Así que antes de decidir, merece la pena que lo veas bien. Para eso, precisamente, estamos nosotros.


Víctor Martín Cerrato

Soy Víctor Martín, CEO de Inversimply. Llevo más de 10 años ayudando a personas como tú a gestionar mejor su dinero a través de la Planificación Financiera.

Con mi equipo de consultores te vamos a acompañar en todas tus decisiones de ahorro e inversión con el fin de que alcances tus objetivos y logres una mayor rentabilidad de tu dinero.