Cómo diferenciar un buen PIAS de uno que no lo es

diferenciar un buen pias de uno malo

En toda la industria financiera hay productos buenos, regulares y otros que son directamente malos. Ocurre con los fondos de inversión, los planes de pensiones, los roboadvisors y sí, también con los PIAS.

Si para saber si un fondo te conviene puedes revisar ciertos ratios, con un PIAS la cosa no es tan distinta. Hay cinco indicadores para diferenciar un buen PIAS de uno malo o directamente tóxico.

Su rentabilidad histórica

Igual que con un fondo de inversión o un plan de pensiones, el primer consejo para averiguar si te están intentando colar un PIAS que no te interesa es su desempeño histórico.

Este simple dato te permitirá saber hasta qué punto es fiable el PIAS y si los rendimientos que ofrece se sostienen en el tiempo. Al final, un buen PIAS debe ayudarte a conseguir tus objetivos a largo plazo y para eso debe ser capaz de conseguir buenos resultados año tras año.

Por eso mismo, los PIAS con más recorrido son más fiables y dan menos lugar a engaño. A fin de cuentas, una cosa es tener buenos resultados dos o tres años y otra diferente acumular una rentabilidad histórica del 8% a lo largo de 20 años.

Y sí, es verdad que rentabilidades pasadas no garantizan rendimientos futuros, pero yo personalmente me fio más de un gestor que lleva años consiguiendo buenos resultados frente a otro que apenas acumula experiencia.

Los fondos de inversión que los componen

Esto tampoco quiere decir que todo lo nuevo sea malo. Hay PIAS de nuevo cuño muy buenos. ¿Cómo puedes descubrirlo? Muy fácil. A través de los fondos de inversión que los componen.

Todos los PIAS que merecen la pena invierten en fondos de inversión. De hecho, a efectos prácticos es como estar invertido en una cartera de fondos, solo que con un envoltorio diferente, el del PIAS con sus ventajas fiscales.

Para saber si un PIAS con poco recorrido es de calidad o puede ofrecer un buen rendimiento, puedes fijarte en los fondos en los que invierte. Lo más habitual es que estos fondos sí tengan un recorrido histórico mayor y puedan servirte de orientación.

Por supuesto, si necesitas ayuda para hacerlo, en Inversimply estaremos encantados de orientarte.

Su flexibilidad para adaptarte a tus cambios

Los buenos PIAS son flexibles, se adaptan a ti y no tú a ellos. Nunca firmes un PIAS sin tener claro si podrás aumentar o disminuir las aportaciones según tu situación financiera.

Así, en caso de que vengan mal dadas, no estarás comprometiendo tus recursos ni tampoco estarás atado a un ahorro que no puedes soportar. Del mismo modo, cuando te vaya bien en la vida, tampoco perderás oportunidades de hacer crecer tu dinero.

En pocas palabras, podrás adaptar el nivel de ahorro a lo que necesites en cada momento.

Y lo mismo con tu perfil de inversor. A lo largo de la vida tus circunstancias cambiarán y con ello el riesgo que podrás asumir. Un PIAS flexible te permitirá adaptar la inversión a esas situaciones con carteras más agresivas para invertir a largo plazo y más conservadoras cuando se acerque el momento de recuperar el dinero.

Si cuentas con el acompañamiento de un planificador financiero, este profesional de las inversiones te orientará sobre cuándo hacer estos cambios, igual que si crees han vendido un PIAS tóxico y quieres cambiarlo.

Cuáles son los gastos iniciales y de gestión

Si algo tienen en común los malos PIAS es su distribución de gastos. Muchos PIAS tienen gastos iniciales, igual que un fondo tiene comisiones de suscripción y esto no es ni bueno ni malo.

Sin embargo, es importante que tengas claro cuáles son estos gastos iniciales y cómo están estructurados. Que los gastos de gestión sean elevados los primeros años no es sinónimo de que estés ante un mal PIAS.

La clave es que ese modelo de costes esté alineado con tu horizonte de inversión. Puede ser que ese PIAS con gastos iniciales tenga después un menor gasto de gestión anual, ya que es posible que acabe saliendo más rentable en un horizonte temporal de 15-20 años, que seguramente sea el más adecuado para ti.

Cuánto tardas en recuperar tu dinero

En línea con el punto anterior, una forma muy sencilla de valorar estos costes iniciales y su influencia en tu inversión es preguntar directamente por un dato muy concreto: cuándo empiezas a ganar dinero con el PIAS.

Y es que, un truco muy habitual en los PIAS es cargar los gastos y comisiones al comienzo del contrato. Así la entidad se asegura su parte del pastel nada más empezar por si después cambias de opinión

Esta es una de las grandes diferencias entre un mal PIAS y uno bueno. Con los PIAS que sí merecen la pena ganas desde el principio, como debería ser.

Para entenderlo, mira a estos ejemplos reales de PIAS.

  • PIAS 1: los gastos se comen el 76% de tus aportaciones los 4 primeros años, es decir, cada año un 19%. Tardas 5 años en ganar dinero, pierdes interés compuesto. Empiezas a ganar dinero en torno al año 5.
  • PIAS 2: tiene un gasto del 85% del primer año. No empiezas a ganar dinero hasta casi el año 7.
  • PIAS 3: un gasto del 70%: solo el primer año. Luego un gasto de gestión del 1% anual. El paybaback no llega hasta el año 5.
  • PIAS 4: Entre el 1-2% de gestión anual. Ganas dinero desde el minuto 1. El payback es inmediato.

Y una captura de cómo evolucionan tus aportaciones y el capital acumulado en un PIAS tóxico:

De todos los ejemplos, el último es el que resulta más interesante, el que de verdad es un buen PIAS. ¿Quieres saber cuál es?


Víctor Martín Cerrato

Soy Víctor Martín, CEO de Inversimply. Llevo más de 10 años ayudando a personas como tú a gestionar mejor su dinero a través de la Planificación Financiera.

Con mi equipo de consultores te vamos a acompañar en todas tus decisiones de ahorro e inversión con el fin de que alcances tus objetivos y logres una mayor rentabilidad de tu dinero.