Pagar deudas o invertir ¿Cuál es mejor según tu situación?

¿Pagar deudas o invertir? Esta es una de las dudas más recurrentes que la mayoría de libros de finanzas personales despachan rápidamente con un simple: elimina tus deudas y empieza a invertir.

Como consejo de base puede hasta tener sentido, pero se deja en el tintero muchas cosas, empezando por tus circunstancias personales. Para responder a si es mejor pagar la deuda antes de empezar a invertir hay que saber de qué tipo de deuda hablamos y también cómo piensas invertir.

A partir de ahí podrás tomar la mejor decisión entre deuda e inversión, la que sea adecuada a tu situación financiera. ¿Vemos cómo hacerlo?

Pagar deudas o invertir: por dónde empezar

La regla de oro para escoger entre deuda o inversión es muy sencilla: elige la que te ofrezca un retorno mayor. En otras palabras, la que tenga un tipo de interés más alto.

Desde un punto de vista práctico, eso pasa por comparar el tipo de interés que pagas por tu deuda frente al retorno que puedes conseguir con tus inversiones. A modo de ejemplo, si tienes una hipoteca al 4%, pero tus inversiones te dan un 8% de rentabilidad, parece bastante claro cuál de las dos opciones es más rentable.

Esta es la regla de oro, el punto de partida para saber qué hacer. Sin embargo, esta regla no tiene en cuenta dos factores. El primero es una ventaja de pagar la deuda y el segundo una ventaja de invertir.

La rentabilidad del pago de la deuda es segura y cierta. La conoces de antemano: es el tipo de interés del préstamo y los intereses que dejarás de pagar. Eso es lo que vas a ganar desde un punto de vista financiero pase lo que pase.

Con la inversión esa rentabilidad es variable. Nunca sabes de antemano cuánto vas a ganar, aunque quienes llevan tiempo en el mercado sí tienen datos del beneficio medio que son capaces de obtener.

Sin embargo, la inversión tiene dos ventajas adicionales: más flexibilidad y el interés compuesto. Al devolver la deuda ese dinero deja de estar a tu disposición. Al invertir podrás recuperar tu dinero, una parte e incluso más cuando tú quieras. No te descapitalizas, como sí ocurre al pagar la deuda.

Además, la inversión genera rendimientos más allá de la rentabilidad inicial gracias al interés compuesto. Para que lo entiendas mejor, ese dinero invertido generará rentabilidad un año, el siguiente, el de después… Si, además, reinviertes los beneficios cada año, crecerá mucho más rápido. Esta es una de las tres razones para empezar a ahorrar pronto.

Estas son las ventajas y desventajas de cada opción, terminar con la deuda frente a poner a trabajar tu dinero. Y si lo necesitas traducido a decisiones concretas, estas son las tres opciones (la mejor, para el final).

Paga la deuda con intereses desproporcionados

Tarjetas de crédito, micropréstamos, préstamos rápidos… Todos tienen varias cosas en común: son fáciles de conseguir y sus intereses superan normalmente el 10%.

Si tienes deudas similares con tipos de interés superiores al 15%, quitártelas de encima debe ser tu prioridad. Esto incluye también esa tarjeta de crédito con pagos mínimos mensuales, que es quizás el tipo de deuda más nacido.

La razón es que esas deudas son las que te impiden ahorrar todo lo que quieres y construir tu futuro financiero.

Invierte si los intereses de la deuda son bajos

Por el contrario, si los intereses de tu deuda son bajos, invertir te puede ofrecer un mejor rendimiento a largo plazo.

Aquí se incluyen los préstamos al 0% o con intereses que no superan un tipo de interés del 6% como norma general.  La razón es que la rentabilidad histórica de la bolsa ronda del 8% y esos dos puntos de diferencia son un margen de seguridad para adaptarlo a tu perfil como inversor. Eso sí, esto solo funciona si inviertes a largo plazo.

¿Y la hipoteca? Si nos fijamos solo en el tipo de interés, invertir suele dar mejores resultados. Sin embargo, es un préstamo tan especial que le hemos dedicado su propio artículo: Amortizar la hipoteca o invertir ¿Cuál te conviene ahora?.

Pagar la deuda e invertir: la opción adecuada

Por mucho que nos guste plantear las decisiones como blanco o negro, lo cierto es que cuando se trata de finanzas la mejor solución suele encontrarse en un punto intermedio, dentro de esa escala de grises.

Eso es precisamente lo que ocurre con la decisión entre pagar la deuda o invertir. Salvo casos extremos, no conviene plantearse la cuestión como un todo o nada. Es mejor trazar un plan para devolver la deuda e invertir al mismo tiempo.

El porcentaje a dedicar a cada uno dependerá ya de tu situación personal, tu capacidad de ahorro, tus objetivos financieros y lo que pese la deuda en tus niveles de estrés financiero.

Por ejemplo, si tus deudas no te dejan dormir bien por las noches o para ti es esencial tener la casa pagada cuanto antes, puedes destinar algo más dinero a terminar con esa deuda que a invertir. Si no es tu caso, la inversión te acercará más a tus metas vitales y financieras que quitarte la deuda.

¿No tienes claro qué hacer? ¿Quieres invertir, pero te da miedo? ¿Necesitarías saber dónde invertir tu dinero? Para eso existe la figura del consultor financiero experto en ahorro e inversión. En Inversimply te ayudamos a crear un plan financiero a tu medida para que consigas todo lo que te propongas. ¿Empezamos?


Soy Javier Hidalgo Criado un apasionado de las finanzas, la planificación familiar y el mercado financiero. Titulado por EFPA como asesor financiero europeo, experto en seguros de nivel 2 por ICEA y certificación en LCCI. He trabajado en banca privada, de inversión y en empresas intermediarias como broker, obteniendo una visión moderna y muy comprometida con la economía personal, familiar y profesional, priorizando el asesoramiento personalizado y enfocado a las personas.

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