Las 5 cosas que puedes controlar al invertir y ninguna es la rentabilidad

persona lanzando bolas al aire con puesta de sol

¿Qué rentabilidad voy a sacar por mi dinero?” Esa es una de las preguntas que más nos hacen en las reuniones y es normal. Es el reflejo de cómo medimos las inversiones: en base a su rentabilidad.

Medir una inversión o un producto por el beneficio potencial que genera está bien, pero no cuenta toda la historia. De hecho, de todos los parámetros de una inversión, la rentabilidad es el más variable y uno de los que escapa totalmente a tu control.

Cuando alguien empieza a invertir suele hacerse preguntas como:

«¿Cuánto voy a ganar?»

«¿Es un buen momento para invertir?» 

«¿Qué rentabilidad puedo esperar?»

El problema es que ninguna de esas respuestas depende completamente de ti. Si quieres invertir mejor a largo plazo, hay algo mucho más importante: centrarte en las variables que sí puedes controlar. 

Ningún inversor puede controlar la rentabilidad del mercado ni la de sus propias inversiones y quien te diga lo contrario, miente. Lo que sí puedes hacer es vigilar los parámetros sobre los que sí tienes control que son cinco:

  1. La cantidad que inviertes.
  2. El riesgo.
  3. El coste.
  4. El tiempo.
  5. El comportamiento.

1. La cantidad que inviertes

Seguro que has escuchado aquello de que sólo debes invertir el dinero que no necesitas o que puedes perder. ¿Qué quiere decir eso en realidad? Porque seguro que estás pensando que necesitas todo tu dinero.

La traducción que hacemos en Inversimply es más sencilla y fácil de poner en práctica: primero reúne tu colchón para imprevistos y después invierte.

A efectos prácticos, junta entre 3 y 6 meses de tu salario y guarda ese dinero en liquidez. El resto es lo que puedes invertir.


Esta es la recomendación general, aunque siempre se puede adaptar según cada caso. Por eso es tan importante conocer la situación, objetivos y punto de partida de cada persona. Borrado:

  • Ejemplo: tienes 10.000€ ahorrados y puedes ahorrar 300€ al mes. Si mañana surge una avería del coche, una pérdida de empleo u otro imprevisto importante, no deberías verte obligado a retirar una inversión antes de tiempo. Por eso el primer paso siempre es construir un fondo de emergencia y después empezar a invertir desde 0.

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2. El nivel de riesgo

Separar tu colchón para imprevistos ya es una primera medida de control de riesgos. Sin embargo, para definir tu perfil de riesgo hay que ir un poco más allá.

Mucha gente piensa que tiene una alta tolerancia al riesgo cuando los mercados suben. El problema aparece cuando llegan las caídas. Una cartera que baja un 10% o un 15% puede parecer asumible sobre el papel, pero vivirlo es distinto.

  • El mejor nivel de riesgo es el que te permite mantener el plan si la cosa se complica.
Empieza por preguntarte si eres más ahorrador o inversor. El verdadero perfil de riesgo se ve en las caídas, en cómo te comportas cuando el mercado cae, porque siempre termina haciéndolo.


3. El horizonte temporal

El tiempo es el tercer elemento que puedes controlar en tus inversiones y es tan importante como tu perfil de riesgo. Lo que pasa es que rara vez reparamos en él ni en su efecto. En realidad, el tiempo es tu mayor aliado como inversor por dos motivos:

  1. El interés compuesto, que consiste en reinvertir los beneficios de tu inversión y que hace que tu dinero crezca más rápido.Borrado:
  2. Invertir a largo plazo reduce el riesgo y aumenta la rentabilidad. Yo no sé que hará mañana la bolsa, pero sí sé que a largo plazo la estadística es clara. No hay un periodo de 15 años en los que la renta variable haya arrojado pérdidas. La clave es ser capaz de mantener la inversión, algo que de lo te hablaré en el quinto punto.

Por eso es tan importante empezar a ahorrar pronto para la jubilación. 

Si tu objetivo es comprar una vivienda dentro de diez años o complementar tu jubilación en treinta, el tiempo juega a tu favor:

Según datos históricos, el riesgo de sufrir pérdidas disminuye según aumenta el plazo de inversión. Por eso los que piensan en décadas atienden menos al ruido diario del mercado.

4. Los costes de la inversión

Quizás el elemento que más puedes controlar en tus inversiones son los costes y comisiones. Suele decirse que cada euro que ahorras en comisiones es un euro de rentabilidad que ganas. Y así es. La rentabilidad de tu inversión puede variar, pero los costes siempre estarán ahí y cuando menores sean mejor, aunque siempre con cabeza.

  • Ejemplo: una diferencia aparentemente pequeña en costes puede traducirse en miles de euros a largo plazo. Por eso, los elementos que debes revisar para elegir un fondo de inversión u otros activos son comisiones, gastos de gestión y cualquier coste asociado. De hecho, son una de las pocas variables que puedes conocer y controlar desde el primer día.
La clave es encontrar un equilibrio en tu cartera y dar a los costes la importancia que tienen. A fin de cuentas, seguro que no te importa pagar un 2% de comisiones por un producto que renta un 15% frente a 0,5% por otro que logrará un 5%.

5. Tus emociones

Si tuviera que elegir una sola variable que separa a los buenos inversores de los malos, probablemente sería esta. No porque sepan más economía, sino porque gestionan mejor sus emociones. La economía conductual ha descubierto que nuestro cerebro tiende a jugarnos malas pasadas al gestionar nuestras finanzas e invertir.

Un ejemplo muy claro es el de Peter Lynch, uno de los grandes inversores de la historia. Entre 1977 y 1990 el fondo que gestionaba, Fidelity Magellan, sumó una rentabilidad anualizada del 29%. ¿Cuánto crees que ganaron los inversores? Cuatro veces menos, ‘apenas’ un 7% de media anual. La razón es que muy pocos fueron capaces de aguantar su inversión. Hubo quienes vendieron antes de tiempo y otros que directamente lo hicieron en el peor momento, con caídas y guiados por el pánico.

Dicho de otra forma: muchas personas invierten bien, pero lo arruinan con malos comportamientos. Compran cuando todo sube, venden cuando todo baja y cambian constantemente de estrategia. La mayoría de los errores al invertir tienen más relación con la psicología que con los mercados.

Controlar tus emociones al invertir nunca es fácil y mucho menos cuando se trata de tu dinero. Una de las ventajas de tener un asesor financiero es que nosotros sí estamos acostumbrados a hacerlo y podemos ayudarte a evitar ese tipo de errores. Borrado:

¿Qué factores influyen en una inversión?

Aunque nadie puede controlar la evolución de los mercados, sí puedes influir en gran parte del resultado final de tus inversiones: 

  • Cantidad que inviertes.
  • Riesgo que asumes.
  • Tiempo que permaneces invertido.
  • Costes.
  • Tu comportamiento.

Además, aunque suene mal decirlo, cuando no se trata de tu propio dinero, es más fácil dejar las emociones de lado y tomar mejores decisiones.

Si hablamos de invertir, muchos se obsesionan con la rentabilidad, pero es la variable que menos puedes controlar. Lo que sí puedes hacer es:

  1. Construir un colchón de seguridad.
  2. Ahorrar de forma constante.
  3. Asumir un nivel de riesgo adecuado para ti.
  4. Pensar a largo plazo.
  5. Mantener la disciplina cuando aparezcan las dudas.

La diferencia entre ahorrar e invertir está en tener un plan que te acerque a objetivos concretos. Para eso, muchas veces, tan solo necesitas un plan. ¿Hablamos?